Con cabeza, no con miedo.

Uno de los motivos que me han empujado a describir como afronto el dolor de espalda es superar el MIEDO. Me explico, en principio, cuando me dolía la espalda moderadamente, no estaba asustado. Cuando vas a visitar a un neurocirujano (no sé a vosotros, a mí sólo el nombre me asusta) empiezas a pensar que la historia se te escapa de las manos. Como me dediqué a comentar con mis conocidos mis dolencias, empiezas a escuchar los casos de todo tipo de personas que, allegadas o no, tenían una sintomatología parecida y que han acabado fatal. Si a esto le sumas las consultas a internet para “informarme” sobre el alcance de mi lesión, pues peor.

A lo que me refiero,  cuando consigues enfriar la cabeza para pensar (por supuesto sentado porque de pie me duele) te das cuenta que no todo el mundo es médico especialista en tu dolencia. Y lo más importante: hay gente que está peor que yo y se ha puesto bien. Yo no soy único, así que lo que tengo que hacer es empezar a tomarme en serio el problema y afrontarlo. Poco a poco iremos viendo como y el resultado que va dando…

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