Nadar, nadar, nadar.

Como dice el título no me queda otra. Llevo un mes nadando tres, cuatro días semanales. La recomendación es unánime: desde el neurocirujano, pasando por el traumatólogo, fisioterapeutas y expertos en rehabilitación, hasta casi cualquiera con el que comentas tu problema.

Así que me he comprado el gorro, las gafas, el bañador y al agua. Me he mentalizado, no soy un experto nadador, como muchos que comparten piscina conmigo. Además, aunque a mí también me va a servir para mejorar mi forma física no es el principal motivo por el que estoy allí.

He buscado una gimnasio (con piscina, claro) entre los que tengo alrededor. Como no tengo ninguno que dé clases para perfeccionar mi estilo de nado, pues con internet y preguntando me he hecho autodidacta.

Internet te enseña a muchas cosas si quieres aprender. Ya enlazaré los videos que más me han ayudado. Pero lo que quiero dejar claro es que me he hecho un animal de agua a la fuerza. Y no está mal del todo.

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